{"id":1721,"date":"2021-03-26T08:06:50","date_gmt":"2021-03-26T12:06:50","guid":{"rendered":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/\/?p=1721"},"modified":"2021-03-26T08:06:50","modified_gmt":"2021-03-26T12:06:50","slug":"el-envejecimiento-los-que-nos-pueden-ensenar-las-hormigas-y-las-abejas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/el-envejecimiento-los-que-nos-pueden-ensenar-las-hormigas-y-las-abejas\/","title":{"rendered":"EL ENVEJECIMIENTO: LOS QUE NOS PUEDEN ENSE\u00d1AR LAS HORMIGAS Y LAS ABEJAS"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_1723\" aria-describedby=\"caption-attachment-1723\" style=\"width: 475px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1723\" src=\"http:\/\/revista.vps.co.ve\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/INSECTOS-SOCIALES-2-300x185.jpg\" alt=\"\" width=\"475\" height=\"293\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/INSECTOS-SOCIALES-2-300x185.jpg 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/INSECTOS-SOCIALES-2-1024x630.jpg 1024w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/INSECTOS-SOCIALES-2-768x473.jpg 768w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/INSECTOS-SOCIALES-2.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 475px) 100vw, 475px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1723\" class=\"wp-caption-text\">Un trabajador de la hormiga saltarina india ( <em>Harpegnathos saltator<\/em>) atiende la cr\u00eda. Cuando los miembros de esta especie ponen huevos, sus cerebros desarrollan un 40% m\u00e1s de un tipo de c\u00e9lula protectora llamada gl\u00eda envolvente, hallaron los investigadores. DAN SIMOLA \/ BERG LAB \/ UNIVERSIDAD DE PENSILVANIA<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong><span style=\"color: #800000;\">EL ENVEJECIMIENTO, O SENESCENCIA,<\/span><\/strong> es una p\u00e9rdida progresiva de funci\u00f3n y rendimiento con el tiempo.\u00a0Agota la capacidad del individuo para resistir el estr\u00e9s, combatir enfermedades, curar heridas o aprender nuevas habilidades.\u00a0Pero, \u00bfdebemos envejecer?\u00a0\u00bfPor qu\u00e9 los organismos no evolucionaron para mantener su vigor juvenil hasta que est\u00e1n a punto de morir?<\/p>\n<p>De manera bastante contradictoria, los cient\u00edficos argumentan que el envejecimiento es el resultado de la selecci\u00f3n natural, que favorece a los genes que ayudan a un organismo a sobrevivir hasta la edad reproductiva.\u00a0Una vez que el individuo ha producido descendencia, la selecci\u00f3n para la supervivencia se debilita, lo que abre la puerta para que se acumulen efectos gen\u00e9ticos nocivos.\u00a0El envejecimiento comienza.<\/p>\n<p>Los cient\u00edficos han sugerido que los organismos que viven en entornos m\u00e1s precarios, por ejemplo, los que est\u00e1n repletos de depredadores o competidores, experimentan una mayor selecci\u00f3n para sobrevivir y reproducirse temprano en la vida, a costa de un envejecimiento m\u00e1s r\u00e1pido m\u00e1s adelante.\u00a0Esta llamada \u00abhip\u00f3tesis de mortalidad extr\u00ednseca\u00bb se utiliza a menudo para explicar por qu\u00e9 los animales que vuelan, viven bajo tierra o son venenosos y, como resultado, enfrentan menos amenazas, tambi\u00e9n parecen vivir m\u00e1s tiempo y, presumiblemente, envejecer con menor rapidez.\u00a0Piense en los murci\u00e9lagos, que viven mucho m\u00e1s tiempo que otros mam\u00edferos de tama\u00f1o similar.<\/p>\n<p>En la d\u00e9cada de 1990, Keller se dio cuenta de que los insectos sociales ofrec\u00edan \u00abuna forma interesante\u00bb de probar la hip\u00f3tesis de la mortalidad extr\u00ednseca, dice.\u00a0Instaladas de forma segura en sus nidos y custodiadas por una legi\u00f3n de obreras, se supone que las reinas de las hormigas enfrentan un riesgo mucho menor de depredaci\u00f3n y enfermedad, y por lo tanto de morir, que los insectos que viven una vida solitaria.<\/p>\n<p>Keller y su colega de Lausana, Michel Genoud, recopilaron registros de vida de reinas en 61 especies de hormigas, termitas y abejas mel\u00edferas, y las compararon con adultos de 81 especies de insectos solitarios.\u00a0En promedio, las\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/40130\"><strong>reinas viven de 5 a 11 a\u00f1os<\/strong><\/a>\u00a0, mientras que los insectos solitarios viven solo meses, informaron en un art\u00edculo de 1997.\u00a0Todo fue como predijo la hip\u00f3tesis, y el art\u00edculo dio inicio a la investigaci\u00f3n sobre el envejecimiento de los insectos sociales.<\/p>\n<p><strong>A PESAR DE LOS DESAF\u00cdOS<\/strong>, los cient\u00edficos est\u00e1n comenzando a relacionar los patrones de envejecimiento de los insectos sociales con las mol\u00e9culas subyacentes.\u00a0Una rareza que est\u00e1n investigando es el v\u00ednculo entre reproducci\u00f3n y longevidad.<\/p>\n<p>La bi\u00f3loga Gro Amdam, que estudia el envejecimiento de las abejas en la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida y la Universidad Estatal de Arizona en Tempe y otros investigadores de insectos sociales, este mes publicaron una gran cantidad de hallazgos en un n\u00famero tem\u00e1tico sobre envejecimiento y socialidad en <span style=\"color: #800000;\"><em>Philosophical Transactions of the Royal Societ<\/em><em>y B<\/em><\/span>, dicen que prometen nuevas formas de entender el envejecimiento. Una raz\u00f3n es que muchos insectos sociales viven mucho m\u00e1s tiempo que los organismos modelo m\u00e1s populares. Las reinas de las abejas mel\u00edferas viven hasta 5 a\u00f1os y las reinas de termitas y hormigas m\u00e1s de 20.\u00a0 <em>Drosophila<\/em>, por el contrario, tiene una vida \u00fatil de 13 semanas como m\u00e1ximo, y <em>C. elegans<\/em> de apenas 18 d\u00edas. \u201cSi quieres saber c\u00f3mo morir r\u00e1pidamente, trabaja en <em>Drosophila<\/em>\u201d, bromea el bi\u00f3logo evolutivo Laurent Keller, que estudia el envejecimiento de las hormigas en la Universidad de Lausana.<\/p>\n<figure id=\"attachment_1724\" aria-describedby=\"caption-attachment-1724\" style=\"width: 562px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1724\" src=\"http:\/\/revista.vps.co.ve\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/insectos-sociales.png\" alt=\"\" width=\"562\" height=\"631\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/insectos-sociales.png 651w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/insectos-sociales-267x300.png 267w\" sizes=\"auto, (max-width: 562px) 100vw, 562px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1724\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt;\">(GR\u00c1FICO) N. DESAI \/ SCIENCE ; (DATOS) L. KELLER Y M. GENOUD, NATURE , 389 , 958 (1997); KORB Y COL. , PHIL. TRANS. R. SOC. B , 376 (2021); KRAMER Y COL. , GERONTOLOG\u00cdA EXPERIMENTAL , 85 , 18, (2016); OETTLER Y COL. , CURRENT OPINION IN INSECT SCIENCE , 16 , 58, (2016); THORNE Y COL. , JOURNAL OF ANIMAL ECOLOGY , 71 , 1030, (2002); PEETERS Y COL. , INSECTES SOC. , 47 , 325 (2000)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>A\u00fan m\u00e1s intrigante es el hecho de que el envejecimiento de los insectos sociales es pl\u00e1stico y cambia con el contexto social. Pocos insectos sociales son tan homog\u00e9neos como las hormigas clonales, pero en la mayor\u00eda, las reinas y las obreras tienen genomas muy similares, porque todos los miembros de la colonia son descendientes de una o varias reinas. Sin embargo, mientras que las reinas parecen mantenerse j\u00f3venes a lo largo de sus largas vidas, las trabajadoras envejecen y mueren r\u00e1pido. Y dentro de una colonia, el trabajo de un trabajador determina su vida \u00fatil, aunque en general todos los trabajadores son hermanos. Los cient\u00edficos pueden acelerar, ralentizar o incluso revertir el envejecimiento de las hormigas y las abejas simplemente haciendo que se apareen o cambiando sus tareas.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de los animales, la alta fecundidad viene casi universalmente con un agotamiento r\u00e1pido;\u00a0El ciervo rojo, por ejemplo, envejece m\u00e1s r\u00e1pido si se reproduce temprano.\u00a0Pero las reinas de los insectos sociales se oponen a la tendencia: la reproducci\u00f3n alarga su vida \u00fatil en lugar de cortarla.\u00a0Por ejemplo, un estudio de 2005 realizado por el equipo de Heinze encontr\u00f3 que las\u00a0reinas\u00a0<em>C. obscurior\u00a0<\/em>que se aparearon ten\u00edan un 44% m\u00e1s de vida que las reinas v\u00edrgenes (26 semanas frente a 18).\u00a0Y eso a pesar del fren\u00e9tico estilo de vida de estas reinas apareadas: pusieron hasta cinco veces m\u00e1s huevos, y a un ritmo m\u00e1s r\u00e1pido, que las reinas que no se aparearon o se aparearon con machos est\u00e9riles.<\/p>\n<p>Otros cient\u00edficos han descubierto que la procreaci\u00f3n tambi\u00e9n extiende la esperanza de vida de las reinas de otras especies de hormigas, las reinas de las abejas mel\u00edferas y las reinas y reyes de las termitas.\u00a0En especies donde tambi\u00e9n se puede reproducir un n\u00famero limitado de obreras en una colonia, como las\u00a0hormigas\u00a0<em>P. punctata\u00a0<\/em>que estudia Bernadou, las que se reproducen tambi\u00e9n viven m\u00e1s tiempo.<\/p>\n<p>Los cerebros de los insectos sociales tambi\u00e9n parecen beneficiarse del sexo.\u00a0Cuando las\u00a0\u00a0hormigas\u00a0<em>Harpegnathos saltator\u00a0<\/em>\u00a0, tambi\u00e9n conocidas como hormigas saltarinas indias, ponen huevos,\u00a0\u00a0<a href=\"http:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/32875108\/\"><strong>su cerebro desarrolla un 40% m\u00e1s de un tipo de c\u00e9lula protectora\u00a0<\/strong><\/a> llamada gl\u00eda envolvente, inform\u00f3 Lihong Sheng, un postdoctorado en el laboratorio de Bonasio, en agosto de 2020. tipos est\u00e1 asociado con el envejecimiento en las moscas y la p\u00e9rdida de la cognici\u00f3n en los ratones.\u00a0\u00abSi sabemos lo que usan las hormigas para controlar la cantidad de [gl\u00eda envolvente] en el cerebro\u00bb, dice Bonasio, podr\u00eda apuntar a mecanismos similares en moscas, ratones y \u00abtal vez en humanos\u00bb (Bonasio ahora est\u00e1 estudiando el fen\u00f3meno en\u00a0moscas\u00a0<em>Drosophila;<\/em> las hormigas \u201cnos mostraron el camino, pero una vez que sepa cu\u00e1l es el camino, prefiero hacer el experimento en\u00a0Drosophila<em>\u00a0<\/em>&#8230; porque es m\u00e1s f\u00e1cil\u201d, dice.)<\/p>\n<p>El trabajo de un trabajador tambi\u00e9n puede retrasar o acelerar su envejecimiento.\u00a0Las abejas obreras, por ejemplo, comienzan como abejas nodrizas que permanecen en la colmena y atienden a la cr\u00eda y la reina.\u00a0Aproximadamente a las 3 semanas de vida, se convierten en recolectores que vuelan para recolectar alimentos.\u00a0Varios estudios muestran que las abejas nodrizas no envejecen, pero las recolectoras lo hacen r\u00e1pidamente, disminuyendo el rendimiento de vuelo, la inmunidad y el aprendizaje.<\/p>\n<p>Sorprendentemente, ese proceso se puede revertir.\u00a0Cuando una colmena necesita m\u00e1s abejas nodrizas, las recolectoras pueden volver a sus roles anteriores.\u00a0Cuando Amdam sac\u00f3 a las abejas nodrizas de las colmenas, las recolectoras se vieron obligadas a volver a sus roles anteriores y tambi\u00e9n recuperaron sus rasgos juveniles.\u00a0Estas abejas nodrizas revertidas producen m\u00e1s c\u00e9lulas que \u00abeliminan los pat\u00f3genos\u00bb, dice Amdam.\u00a0Tambi\u00e9n recuperan altos niveles de vitelogenina, \u201cuna especie de prote\u00edna multiprop\u00f3sito de cuchillo suizo\u201d que regula los roles cambiantes de una abeja a lo largo de su vida y disminuye a medida que los insectos envejecen.\u00a0Ella ha descubierto que las abejas nodrizas revertidas aprenden m\u00e1s r\u00e1pido que las recolectoras de la misma edad y que sus cerebros tienen m\u00e1s prote\u00ednas asociadas con la capacidad de recuperaci\u00f3n y reparaci\u00f3n del estr\u00e9s celular.<\/p>\n<p>Estos cambios de trabajo en las abejas no solo significan una nueva l\u00ednea de trabajo;\u00a0tambi\u00e9n aportan un conjunto diferente de interacciones con otros miembros de la colonia.\u00a0Amdam cree que la vida social de una abeja juega un papel importante en su longevidad.\u00a0Tambi\u00e9n se sabe que el contacto social afecta la salud mental y fisiol\u00f3gica humana, y la soledad ha sido identificada como un factor de riesgo para el deterioro cognitivo, una similitud provocativa.\u00a0Aunque los cient\u00edficos a\u00fan tienen que determinar c\u00f3mo la sociabilidad puede afectar la vida \u00fatil de los insectos a nivel molecular, \u00abciertamente tiene la atenci\u00f3n de la gente\u00bb, dice Amdam.<\/p>\n<p>FUENTE: <a class=\"ally-focus-within\" href=\"https:\/\/www.sciencemag.org\/author\/yao-hua-law\">Yao-Hua Law<\/a>. <a class=\"ally-focus-within\" href=\"https:\/\/www.sciencemag.org\/category\/plants-animals\">Plants &amp; Animals<\/a>. 2021. doi:10.1126\/science.abi6862<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL ENVEJECIMIENTO, O SENESCENCIA, es una p\u00e9rdida progresiva de funci\u00f3n y rendimiento con el tiempo.\u00a0Agota la capacidad del individuo para resistir el estr\u00e9s, combatir enfermedades, curar heridas o aprender nuevas&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":1722,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,15],"tags":[],"class_list":["post-1721","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacado","category-rev"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1721","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1721"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1721\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1722"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1721"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1721"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1721"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}