{"id":2174,"date":"2021-06-15T13:31:32","date_gmt":"2021-06-15T17:31:32","guid":{"rendered":"http:\/\/revista.vps.co.ve\/?p=2174"},"modified":"2021-06-15T13:31:32","modified_gmt":"2021-06-15T17:31:32","slug":"el-homo-sapiens-y-su-permanente-necesidad-del-agua-un-problema-evolutivo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/el-homo-sapiens-y-su-permanente-necesidad-del-agua-un-problema-evolutivo\/","title":{"rendered":"El Homo sapiens y su permanente necesidad del agua \u00bfUn problema evolutivo?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2175 alignleft\" src=\"http:\/\/revista.vps.co.ve\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"460\" \/>En la revista Scientific American se public\u00f3 un art\u00edculo (<span style=\"color: #800000;\"><em>Asher Y. Rosinger. Scientific American 325, 1, 38-43 (julio de 2021). doi: 10.1038 \/ scientificamerican0721-38<\/em><\/span>) cuyo t\u00f3pico es de suma importancia para el ser humano, tanto que no podemos pasar mas de tres d\u00edas sin su ingesta, ser\u00eda mortal, nos referimos a la eterna necesidad de ingerir agua, cuyo autor entra en detalles, incluso, evolutivos para explicar el por qu\u00e9 de esa necesidad.\u00a0 Muchos han dicho que la futura gran guerra ser\u00e1 por la energ\u00eda, el petr\u00f3leo, pero las evidencias sobre el agotamiento de las grandes fuentes de agua dulce nos indican que ser\u00e1 la causa de un conflicto mundial. Entremos al tema.<\/p>\n<blockquote><p><span style=\"color: #800000;\"><em><strong>Dependemos m\u00e1s del agua que muchos otros mam\u00edferos y hemos desarrollado una serie de estrategias inteligentes para obtenerla<\/strong><\/em>.<\/span><\/p><\/blockquote>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/span><\/p>\n<p>El autor comienza con una pregunta importante: <em><span style=\"color: #800000;\">\u00bfC\u00f3mo nuestra historia evolutiva dio forma a las estrategias que usamos para satisfacer nuestras necesidades de agua, particularmente en ambientes sin f\u00e1cil acceso a agua limpia<\/span><\/em>? Esa interrogante le surgi\u00f3 cuando en una expedici\u00f3n por la Amazon\u00eda boliviana, empapado en sudor, tuvo necesidad de tomar agua y le pidi\u00f3 a su gu\u00eda, \u00a0Julio, uno de sus amigos de Tsimane (un grupo de horticultores-recolectores que viven en esta regi\u00f3n c\u00e1lida y h\u00fameda), quien iba fresco junto con su hijo de tres a\u00f1os. Se detuvieron frente a lo que parec\u00eda un \u00e1rbol peque\u00f1o pero result\u00f3 ser una enredadera grande. Julio le dijo que Tsimane \u00ablo usa cuando est\u00e1n en el bosque viejo y necesitan agua#. Comenz\u00f3 a golpear la enredadera por todos lados con su machete, haciendo volar trozos de corteza con cada golpe.\u00a0En dos minutos hab\u00eda cortado una secci\u00f3n de un metro de largo.\u00a0Empez\u00f3 a salir agua.\u00a0Se lo llev\u00f3 a la boca, bebi\u00f3 de \u00e9l durante unos segundos para saciar su sed y luego se lo ofreci\u00f3. A partir de las observaciones del gu\u00eda Julio se plante\u00f3 la previa pregunta, fundamental de la adaptaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p><span>A lo largo de la historia, la gente ha dise\u00f1ado dr\u00e1sticamente sus entornos para garantizar el acceso al agua.\u00a0Tome la hist\u00f3rica ciudad romana de Cesarea en el Israel actual.\u00a0Cuando se construy\u00f3, hace m\u00e1s de 2.000 a\u00f1os, la regi\u00f3n no ten\u00eda suficiente agua dulce natural para sostener una ciudad.\u00a0Debido a su importancia geogr\u00e1fica para su dominio colonial, los romanos, a trav\u00e9s del trabajo esclavo extractivo, construyeron una serie de acueductos para transportar agua desde manantiales hasta a 16 kil\u00f3metros de distancia.\u00a0Este arreglo proporcion\u00f3 a 50.000 personas aproximadamente 145 litros de agua per c\u00e1pita al d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span>Hoy en d\u00eda, las ciudades utilizan vastas redes de distribuci\u00f3n para proporcionar agua potable a las personas, lo que ha llevado a mejoras notables en la salud p\u00fablica.\u00a0Cuando tenemos mucha agua, nos olvidamos de lo importante que es.\u00a0Pero cuando el agua es preciosa, es en lo \u00fanico que pensamos.\u00a0Todo lo que se necesita es la noticia de un cierre o un evento de contaminaci\u00f3n para que las preocupaciones sobre la inseguridad del agua se afiancen.<\/span><\/p>\n<p><span>Sin suficiente agua, nuestras funciones f\u00edsicas y cognitivas se deterioran.\u00a0Sin ninguno, morimos en cuesti\u00f3n de d\u00edas.\u00a0De esta manera, los humanos dependen m\u00e1s del agua que muchos otros mam\u00edferos.\u00a0Investigaciones recientes han esclarecido los or\u00edgenes de\u00a0<\/span><a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/abs\/10.1002\/ajhb.23338\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span>nuestras necesidades de agua<\/span><\/a><span>\u00a0y c\u00f3mo nos adaptamos para saciar esa sed.\u00a0Resulta que tanto como la comida ha dado forma a la evoluci\u00f3n humana, tambi\u00e9n lo ha hecho el agua.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"color: #800000; font-size: 14pt;\">ROMPIENDO A SUDAR<\/span><\/h2>\n<p><span>Para comprender c\u00f3mo el agua ha influido en el curso de la evoluci\u00f3n humana, debemos volver a un cap\u00edtulo fundamental de nuestra prehistoria.\u00a0Hace alrededor de tres millones y dos millones de a\u00f1os, el clima en \u00c1frica, donde los hom\u00ednidos (miembros de la familia humana) evolucionaron por primera vez, se volvi\u00f3 m\u00e1s seco.\u00a0Durante este intervalo, el primer g\u00e9nero de hom\u00ednidos\u00a0<\/span><em><span>Australopithecus<\/span><\/em><span>\u00a0dio paso a nuestro propio g\u00e9nero,\u00a0<\/span><em><span>Homo<\/span><\/em><span>\u00a0.\u00a0En el transcurso de esta transici\u00f3n, las proporciones corporales cambiaron: mientras que los australopitecinos eran bajos y rechonchos, el\u00a0<\/span><em><span>Homo<\/span><\/em><span>\u00a0ten\u00eda una constituci\u00f3n m\u00e1s alta, m\u00e1s delgada y con m\u00e1s superficie.\u00a0Estos cambios redujeron la exposici\u00f3n de nuestros antepasados \u200b\u200ba la radiaci\u00f3n solar al tiempo que permitieron una mayor exposici\u00f3n al viento, lo que aument\u00f3 su capacidad para disipar el calor, haci\u00e9ndolos m\u00e1s eficientes en el uso del agua.<\/span><\/p>\n<p><span>Otras adaptaciones clave acompa\u00f1aron este cambio en el plan corporal.\u00a0A medida que el cambio clim\u00e1tico reemplaz\u00f3 los bosques con pastizales y los primeros hom\u00ednidos se volvieron m\u00e1s competentes para viajar en dos piernas en entornos abiertos, perdieron el vello corporal y desarrollaron m\u00e1s gl\u00e1ndulas sudor\u00edparas.\u00a0Estas adaptaciones aumentaron la capacidad de nuestros antepasados \u200b\u200bpara descargar el exceso de calor y as\u00ed mantener una temperatura corporal segura mientras se mueven, como ha demostrado el trabajo de Nina Jablonski de la Universidad Estatal de Pensilvania y Peter Wheeler de la Universidad John Moores de Liverpool en Inglaterra.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2177\" aria-describedby=\"caption-attachment-2177\" style=\"width: 322px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2177 \" src=\"http:\/\/revista.vps.co.ve\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3-222x300.jpg\" alt=\"\" width=\"322\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3-222x300.jpg 222w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3-758x1024.jpg 758w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3-768x1038.jpg 768w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3-1137x1536.jpg 1137w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3-1516x2048.jpg 1516w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-3.jpg 1536w\" sizes=\"auto, (max-width: 322px) 100vw, 322px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2177\" class=\"wp-caption-text\">El adolescente de Tsimane bebe agua de una enredadera en la Amazon\u00eda boliviana. Cr\u00e9dito: Matthieu Paley<\/figcaption><\/figure>\n<p>Las gl\u00e1ndulas sudor\u00edparas son una parte crucial de nuestra historia.\u00a0Los mam\u00edferos tienen tres tipos de gl\u00e1ndulas sudor\u00edparas: apocrinas, seb\u00e1ceas y ecrinas.\u00a0Las gl\u00e1ndulas ecrinas movilizan el agua y los electrolitos dentro de las c\u00e9lulas para producir sudor.\u00a0Los seres humanos tienen m\u00e1s gl\u00e1ndulas sudor\u00edparas ecrinas que cualquier otro primate.\u00a0Un estudio reciente de Daniel Aldea de la Universidad de Pennsylvania y sus colegas encontr\u00f3 que las mutaciones repetidas de un gen llamado\u00a0<em>Engrailed 1<\/em>\u00a0pueden haber llevado a esta abundancia de gl\u00e1ndulas sudor\u00edparas ecrinas.\u00a0En ambientes relativamente secos similares a aquellos en los que evolucionaron los primeros hom\u00ednidos, la evaporaci\u00f3n del sudor enfr\u00eda la piel y los vasos sangu\u00edneos, lo que, a su vez, enfr\u00eda el n\u00facleo del cuerpo.<\/p>\n<p><span>Armados con este poderoso sistema de enfriamiento, los primeros humanos pod\u00edan permitirse ser m\u00e1s activos que otros primates.\u00a0De hecho, algunos investigadores piensan que la caza persistente (atropellar a un animal hasta que se sobrecalienta) puede haber sido una estrategia de alimentaci\u00f3n importante para nuestros antepasados, una que no podr\u00edan haber seguido si no tuvieran un medio para evitar el sobrecalentamiento.<\/span><\/p>\n<p><span>Sin embargo, esta capacidad mejorada de sudoraci\u00f3n tiene una desventaja: eleva nuestro riesgo de deshidrataci\u00f3n.\u00a0Martin Hora, de la Universidad Charles de Praga, y sus colaboradores demostraron recientemente que el\u00a0<\/span><em><span>Homo erectus<\/span><\/em><span>\u00a0habr\u00eda podido cazar de forma persistente durante aproximadamente cinco horas en la sabana caliente antes de perder el 10 por ciento de su masa corporal.\u00a0En los seres humanos, la p\u00e9rdida de masa corporal del 10 por ciento por deshidrataci\u00f3n es generalmente el l\u00edmite antes de que ocurra un riesgo grave de problemas fisiol\u00f3gicos y cognitivos o incluso la muerte.\u00a0M\u00e1s all\u00e1 de ese punto, beber se vuelve dif\u00edcil y se necesitan l\u00edquidos por v\u00eda intravenosa para la rehidrataci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span>Nuestra vulnerabilidad a la deshidrataci\u00f3n significa que dependemos m\u00e1s de fuentes externas de agua que nuestros primos primates y mucho m\u00e1s que los animales adaptados al desierto, como ovejas, camellos y cabras, que pueden perder del 20 al 40 por ciento de su agua corporal sin correr el riesgo de morir.\u00a0Estos animales tienen un compartimento adicional en el intestino llamado est\u00f3mago de bosque que puede almacenar agua como un amortiguador interno contra la deshidrataci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span>De hecho, los mam\u00edferos que habitan en el desierto tienen una variedad de adaptaciones a la escasez de agua.\u00a0Algunos de estos rasgos tienen que ver con el funcionamiento de los ri\u00f1ones, que mantienen el equilibrio de agua y sal del cuerpo.\u00a0Los mam\u00edferos var\u00edan en el tama\u00f1o y la forma de sus ri\u00f1ones y, por lo tanto, en la medida en que pueden concentrar la orina y, por lo tanto, conservar el agua corporal.\u00a0El rat\u00f3n de bolsillo del desierto, por ejemplo, puede vivir sin agua durante meses, en parte debido al grado extremo en que sus ri\u00f1ones pueden concentrar la orina.\u00a0Los humanos pueden hacer esto hasta cierto punto.\u00a0Cuando perdemos grandes cantidades de agua por la sudoraci\u00f3n, una compleja red de hormonas y circuitos neuronales dirige a nuestros ri\u00f1ones a conservar agua al concentrar la orina.\u00a0Pero nuestra capacidad limitada para hacerlo significa que no podemos estar sin agua dulce durante casi tanto tiempo como el mouse de bolsillo.<\/span><\/p>\n<p><span>Tampoco podemos precargar nuestros cuerpos con agua.\u00a0El camello del desierto puede beber y almacenar suficiente agua para beber durante semanas.\u00a0Pero si los humanos beben demasiado l\u00edquido, nuestra producci\u00f3n de orina aumenta r\u00e1pidamente.\u00a0El tama\u00f1o de nuestro intestino y la velocidad a la que se vac\u00eda nuestro est\u00f3mago limitan la rapidez con la que podemos rehidratarnos.\u00a0Peor a\u00fan, si bebemos demasiada agua demasiado r\u00e1pido, podemos desequilibrar nuestro equilibrio electrol\u00edtico y desarrollar hiponatremia (niveles anormalmente bajos de sodio en la sangre) que es tan mortal, si no m\u00e1s, que la deshidrataci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span>Incluso en condiciones favorables, con comida y agua disponibles, las personas generalmente no recuperan todas las p\u00e9rdidas de agua del ejercicio intenso durante al menos 24 horas.\u00a0Por lo tanto, debemos tener cuidado de lograr un equilibrio en la forma en que perdemos y reponemos el agua en nuestros cuerpos.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"color: #800000;\">APAGANDO NUESTRA SED<\/span><\/h2>\n<p><span>Nuestra flexibilidad diet\u00e9tica es quiz\u00e1s nuestra mejor defensa contra la deshidrataci\u00f3n. La cantidad de agua presente en los alimentos contribuye a la ingesta total de agua. En los EE. UU., Alrededor del 20 por ciento del agua que ingieren las personas proviene de los alimentos, sin embargo, <\/span><a href=\"https:\/\/www.cambridge.org\/core\/journals\/public-health-nutrition\/article\/water-from-fruit-or-the-river-examining-hydration-strategies-and-gastrointestinal-illness-among-tsimane-adults-in-the-bolivian-amazon\/96F7D9B8716DC45553D8CBC0B4122C11\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span>el trabajo con Tsimane &#8216;<\/span><\/a><span>\u00a0descubri\u00f3 que los alimentos, incluidas las frutas, contribuyen hasta el 50 por ciento de su ingesta total de agua.\u00a0Los adultos en Jap\u00f3n, que normalmente beben menos agua que los adultos en los EE. UU., tambi\u00e9n obtienen aproximadamente la mitad de su agua de los alimentos que consumen. Otras poblaciones emplean diferentes estrategias diet\u00e9ticas para satisfacer sus necesidades de agua.\u00a0Los pastores de Daasanach en el norte de Kenia consumen una gran cantidad de leche, que es un 87 por ciento de agua.\u00a0Tambi\u00e9n mastican ra\u00edces cargadas de agua.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2178\" aria-describedby=\"caption-attachment-2178\" style=\"width: 346px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2178 \" src=\"http:\/\/revista.vps.co.ve\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/camellos-209x300.jpg\" alt=\"\" width=\"346\" height=\"497\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/camellos-209x300.jpg 209w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/camellos.jpg 564w\" sizes=\"auto, (max-width: 346px) 100vw, 346px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2178\" class=\"wp-caption-text\">Los mam\u00edferos del desierto, como los camellos, tienen una variedad de adaptaciones a la escasez de agua.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span>Los chimpanc\u00e9s, nuestros parientes primates vivos m\u00e1s cercanos, tambi\u00e9n exhiben adaptaciones diet\u00e9ticas y de comportamiento para obtener agua.\u00a0Lamen rocas mojadas y usan hojas como esponjas para recolectar agua.\u00a0La primat\u00f3loga Jill Pruetz de la Universidad Estatal de Texas ha descubierto que en ambientes muy c\u00e1lidos, como las sabanas de Fongoli en Senegal, los chimpanc\u00e9s buscan refugio en cuevas frescas y buscan alimento por la noche en lugar de durante el d\u00eda para minimizar el estr\u00e9s por calor y conservar el agua corporal.\u00a0Pero en general, los primates no humanos obtienen la mayor parte de su agua de frutas, hojas y otros alimentos.<\/span><\/p>\n<p><span>Los seres humanos han evolucionado para usar menos agua que los chimpanc\u00e9s y otros simios, a pesar de nuestra mayor capacidad de sudoraci\u00f3n, como ha demostrado una nueva investigaci\u00f3n de Herman Pontzer de la Universidad de Duke y sus colegas.\u00a0<\/span><span>Sin embargo, nuestra mayor dependencia del agua corriente en lugar del agua de los alimentos significa que debemos trabajar duro para mantenernos hidratados.\u00a0<\/span><span>Sin embargo, la cantidad exacta de agua que es saludable difiere entre poblaciones e incluso de persona a persona.\u00a0<\/span><span>Actualmente existen dos recomendaciones diferentes para la ingesta de agua, que incluye el agua de los alimentos.\u00a0<\/span><span>El primero, de la Academia Nacional de Medicina de EE. UU., Recomienda 3,7 litros de agua al d\u00eda para los hombres y 2,7 \u200b\u200blitros para las mujeres, al tiempo que aconseja a las mujeres embarazadas y lactantes que aumenten su ingesta en 300 y 700 mililitros, respectivamente.\u00a0<\/span><span>El segundo, de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, recomienda 2,5 y 2,0 litros diarios para hombres y mujeres,\u00a0<\/span><span>respectivamente, con los mismos incrementos para mujeres embarazadas y lactantes.\u00a0<\/span><span>Los hombres necesitan m\u00e1s agua que las mujeres porque sus cuerpos son m\u00e1s grandes y tienen m\u00e1s m\u00fasculos en promedio.<\/span><\/p>\n<p><span>Estas no son recomendaciones estrictas.\u00a0Se calcularon a partir de promedios de poblaci\u00f3n basados \u200b\u200ben encuestas y estudios de personas en regiones espec\u00edficas.\u00a0Est\u00e1n destinados a satisfacer la mayor\u00eda de las necesidades de agua de las personas moderadamente activas y saludables que viven en entornos templados y, a menudo, con clima controlado.\u00a0Algunas personas pueden necesitar m\u00e1s o menos agua dependiendo de factores que incluyen h\u00e1bitos de vida, clima, nivel de actividad y edad.<\/span><\/p>\n<p><span>De hecho, la ingesta de agua var\u00eda mucho incluso en lugares relativamente seguros de agua como los EE. UU. La mayor\u00eda de los hombres consumen entre 1,2 y 6,3 litros en un d\u00eda determinado y las mujeres entre 1,0 y 5,1 litros.\u00a0A lo largo de la evoluci\u00f3n humana, la ingesta de agua de nuestros antepasados \u200b\u200bprobablemente tambi\u00e9n vari\u00f3 sustancialmente en funci\u00f3n del nivel de actividad, la temperatura y la exposici\u00f3n al viento y la radiaci\u00f3n solar, junto con el tama\u00f1o del cuerpo y la disponibilidad de agua.<\/span><\/p>\n<p><span>Sin embargo, tambi\u00e9n se da el caso de que dos personas de edad y condici\u00f3n f\u00edsica similares que viven en el mismo entorno pueden consumir cantidades de agua dr\u00e1sticamente diferentes y ambas estar saludables, al menos a corto plazo.\u00a0Tal variaci\u00f3n puede relacionarse con experiencias de la vida temprana.\u00a0Los seres humanos atraviesan un per\u00edodo sensible durante el desarrollo fetal que influye en muchas funciones fisiol\u00f3gicas, entre ellas c\u00f3mo nuestros cuerpos equilibran el agua.\u00a0Recibimos se\u00f1ales sobre nuestro entorno nutricional mientras estamos en el \u00fatero y durante la lactancia.\u00a0Esta informaci\u00f3n puede influir en las necesidades de agua de la descendencia.<\/span><\/p>\n<p><span>Los estudios experimentales han demostrado que la restricci\u00f3n de agua entre ratas y ovejas pre\u00f1adas conduce a cambios cr\u00edticos en la forma en que sus cr\u00edas detectan la deshidrataci\u00f3n corporal.\u00a0Los hijos nacidos de madres privadas de agua estar\u00e1n m\u00e1s deshidratados (es decir, su orina y sangre estar\u00e1n m\u00e1s concentradas) que los hijos nacidos de madres no necesitadas antes de que tengan sed y busquen agua.\u00a0Estos hallazgos indican que el punto de ajuste de la sensibilidad a la deshidrataci\u00f3n se establece en el \u00fatero.<\/span><\/p>\n<p><span>Por lo tanto, las se\u00f1ales de hidrataci\u00f3n recibidas durante el desarrollo pueden determinar cu\u00e1ndo las personas perciben sed, as\u00ed como cu\u00e1nta agua beben m\u00e1s adelante en la vida.\u00a0En cierto sentido, estas primeras experiencias preparan a la descendencia para la cantidad de agua presente en su entorno.\u00a0Si una mujer embarazada se enfrenta a un entorno con escasez de agua y est\u00e1 cr\u00f3nicamente deshidratada, es posible que su hijo beba constantemente menos agua m\u00e1s adelante en la vida, un rasgo que se adapta a los lugares donde el agua es dif\u00edcil de conseguir.\u00a0Sin embargo, se necesita mucho m\u00e1s trabajo para probar esta teor\u00eda.<\/span><\/p>\n<h2><span style=\"color: #800000; font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-2179 alignleft\" src=\"http:\/\/revista.vps.co.ve\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-4-281x300.jpg\" alt=\"\" width=\"449\" height=\"479\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-4-281x300.jpg 281w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/agua-4.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 449px) 100vw, 449px\" \/>MANTENI\u00c9NDOLO LIMPIO<\/span><\/h2>\n<p><span>Aunque las experiencias de la vida temprana pueden determinar cu\u00e1nta agua bebemos sin que nos demos cuenta, la localizaci\u00f3n de fuentes seguras de agua es algo que aprendemos a hacer activamente. \u00a0Tsimane &#8216;busc\u00f3 deliberadamente alimentos ricos en agua.\u00a0En un ambiente sin agua limpia, comer en lugar de beber m\u00e1s agua puede proteger contra la exposici\u00f3n a pat\u00f3genos.\u00a0De hecho, mi estudio encontr\u00f3 que aquellos Tsimane &#8216;que consum\u00edan m\u00e1s agua de alimentos y frutas, como papayas, ten\u00edan menos probabilidades de experimentar diarrea.<\/span><\/p>\n<p><span>Muchas sociedades han desarrollado tradiciones diet\u00e9ticas que incorporan bebidas fermentadas bajas en alcohol, que pueden ser fuentes esenciales de hidrataci\u00f3n porque la fermentaci\u00f3n mata las bacterias.\u00a0(Las bebidas que contienen mayores porcentajes de alcohol, por otro lado, aumentan la producci\u00f3n de orina y por lo tanto agotan las reservas de agua del cuerpo). Como otras poblaciones amaz\u00f3nicas, Tsimane &#8216;bebe una bebida fermentada llamada chicha que est\u00e1 hecha de yuca o mandioca.\u00a0Para los hombres Tsimane &#8216;, consumir chicha fermentada se asoci\u00f3 con menores probabilidades de deshidratarse.<\/span><\/p>\n<p><span>Obtener suficiente agua es uno de los desaf\u00edos m\u00e1s antiguos y urgentes de la humanidad.\u00a0<\/span><span>Quiz\u00e1s no sea sorprendente, entonces, que mapeamos la ubicaci\u00f3n de las fuentes de agua en nuestra mente, ya sea una parada de descanso en una carretera, un manantial en el desierto o una planta de la jungla.\u00a0<\/span><span>Mientras observaba a Julio cortar la vid, su hijo tambi\u00e9n estaba mirando, aprendiendo d\u00f3nde estaba esta importante fuente de agua.\u00a0<\/span><span>Vislumbr\u00e9 c\u00f3mo se desarrolla este proceso a lo largo de generaciones.\u00a0<\/span><span>Al hacerlo, me di cuenta de que estar cubierto de sudor y encontrar formas de reemplazar el agua perdida es una gran parte de lo que nos hace humanos.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la revista Scientific American se public\u00f3 un art\u00edculo (Asher Y. Rosinger. Scientific American 325, 1, 38-43 (julio de 2021). doi: 10.1038 \/ scientificamerican0721-38) cuyo t\u00f3pico es de suma importancia&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":2176,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,18,15],"tags":[],"class_list":["post-2174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacado","category-porta","category-rev"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2174"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2174\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2176"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}