{"id":4844,"date":"2026-04-05T09:25:49","date_gmt":"2026-04-05T13:25:49","guid":{"rendered":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/?p=4844"},"modified":"2026-04-05T09:25:49","modified_gmt":"2026-04-05T13:25:49","slug":"el-vitral-de-la-ciencia-vol-6-n-3-2026","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/el-vitral-de-la-ciencia-vol-6-n-3-2026\/","title":{"rendered":"El Vitral de la Ciencia. Vol 6. N\u00b0 3 (2026)"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: #3366ff;\"><strong><a style=\"color: #3366ff;\" href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1yrTfGuutU5NiwGB4eIqqAE9Fi_7vLSKD\/view?usp=sharing\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4845\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-definitiva-211x300.png\" alt=\"\" width=\"211\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-definitiva-211x300.png 211w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Portada-definitiva.png 531w\" sizes=\"auto, (max-width: 211px) 100vw, 211px\" \/><\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><strong><a style=\"color: #3366ff;\" href=\"https:\/\/drive.google.com\/file\/d\/1yrTfGuutU5NiwGB4eIqqAE9Fi_7vLSKD\/view?usp=sharing\">Ver revista completa<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4846\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-2-300x202.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"202\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-2-300x202.png 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-2.png 571w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>ALBERT EINSTEIN:<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>SUS PENSAMIENTOS NO FUERON SOLAMENTE <\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>SOBRE F\u00cdSICA<\/strong><\/span><br \/>\n<strong>Por Dr. Miguel Alfonzo<\/strong><\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><br \/>\nLa obra por la que Albert Einstein fue pronto conocido en la comunidad cient\u00edfica internacional est\u00e1 contenida en la revista cient\u00edfica Annalen der Physik de los a\u00f1os 1905 y 1906. Son seis art\u00edculos entregados por el autor para su publicaci\u00f3n en 1905, cuando contaba con 26 a\u00f1os de edad. Algunos de estos trabajos anticipan lo que, junto con la teor\u00eda cu\u00e1ntica, ha venido consider\u00e1ndose por los historiadores de la ciencia como la revoluci\u00f3n cient\u00edfica del siglo XX. En lo que respecta al car\u00e1cter revolucionario de las teor\u00edas einsteinianas, hay que a\u00f1adir aquellos otros art\u00edculos, escritos a partir de 1907, aparecidos tambi\u00e9n en Annalen, que culminaron con el publicado en esa misma revista en 1915 sentando las bases de una nueva teor\u00eda de la gravitaci\u00f3n (1).<\/p>\n<p>Si observan bien, su gran productividad acad\u00e9mica e intelectual sobre la f\u00edsica se resume en esos famosos art\u00edculos que cubri\u00f3 unos espec\u00edficos a\u00f1os de su vida, pero el impacto fue enorme para el mundo cient\u00edfico. Tanto es as\u00ed que el otro genio de la f\u00edsica, Max Born (1882-1970), uno de los gestores destacados de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica, escribi\u00f3 sobre el volumen 17 de Annalen der Physik en el que fueron publicados tres de los c\u00e9lebres art\u00edculos de Albert Einstein: \u201cEs uno de los m\u00e1s notables vol\u00famenes de la literatura cient\u00edfica\u201d. Estos art\u00edculos que, junto con las teor\u00edas de Planck, contribuyeron a salir del atolladero en que estaba la f\u00edsica finisecular del XIX. Estos son (2):<\/p>\n<p>\u2022 \u201cSobre un punto de vista heur\u00edstico acerca de la producci\u00f3n y transformaci\u00f3n de la luz\u201d, que introduce la teor\u00eda del fot\u00f3n o cuanto de luz.<br \/>\n\u2022 \u201cSobre el movimiento de peque\u00f1as part\u00edculas suspendidas en l\u00edquidos en reposo exigido por la teor\u00eda cin\u00e9tico-molecular del calor\u201d, relativo al movimiento browniano que proporciona argumentos suficientes para dejar definitivamente asentada la teor\u00eda at\u00f3mica de la materia.<br \/>\n\u2022 \u201cSobre la electrodin\u00e1mica de los cuerpos en movimiento\u201d, donde sienta las bases de la teor\u00eda especial de la relatividad.<\/p>\n<p>El otro publicado en el vol. 18 ese mismo a\u00f1o de 1905: \u2022 \u201c\u00bfDepende la inercia de un cuerpo de su contenido de energ\u00eda?\u201d, en el que llega a una formula que m\u00e1s tarde ser\u00eda escrita como E = mc<sup>2<\/sup>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4847\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-carlos-ramirez-copia-191x300.png\" alt=\"\" width=\"191\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-carlos-ramirez-copia-191x300.png 191w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-carlos-ramirez-copia.png 394w\" sizes=\"auto, (max-width: 191px) 100vw, 191px\" \/>REINTERPRETANDO A EINSTEIN PARA UN <\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #800000;\"><strong>FUTURO TECNOL\u00d3GICO SOBERANO:<\/strong><\/span><br \/>\n<strong><span style=\"color: #3366ff;\">Ciencia, \u00c9tica y Liberaci\u00f3n en Nuestra Am\u00e9rica. <\/span><\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>La Encrucijada Civilizatoria de Nuestra Patria Grande<\/strong><br \/>\n<span style=\"color: #000000;\"><strong>Por Dr Carlos Ram\u00edrez<\/strong><\/span><\/span><\/p>\n<p>En estas ya casi tres d\u00e9cadas del siglo XXI, Am\u00e9rica Latina y el Caribe enfrentan una paradoja existencial sin precedentes. Mientras los algoritmos de inteligencia artificial predicen futuros personalizados y las herramientas CRISPR redise\u00f1an el c\u00f3digo de la vida, nuestros pueblos siguen lidiando con desigualdades estructurales que parecen inmunes al progreso tecnol\u00f3gico. El investigador argentino Marcelino Cereijido plante\u00f3 la pregunta inc\u00f3moda que resuena en cada laboratorio sub-financiado de la regi\u00f3n: \u201c\u00bfEst\u00e1s seguro de que te quieres dedicar a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica en un pa\u00eds subdesarrollado?\u201d (Cereijido, 1994).<\/p>\n<p>Esta interrogante, lejos de ser ret\u00f3rica, apunta al coraz\u00f3n de lo que significa hacer ciencia desde la periferia global. Un trabajo previo en la revista \u201cEl Vitral de la Ciencia\u201d (Ram\u00edrez, 2021) documenta con crudeza nuestra realidad: producimos \u201cart\u00edculos cient\u00edficos que se publican en las mejores revistas internacionales\u201d mientras nuestra industria \u201cno puede ni so\u00f1ar\u201d con competir globalmente. Esta disociaci\u00f3n entre excelencia acad\u00e9mica y pertinencia social representa una crisis epistemol\u00f3gica profunda.<\/p>\n<p>Este escrito propone una s\u00edntesis te\u00f3rica original que vincula tres tradiciones de pensamiento aparentemente distantes: la \u00e9tica humanista de Albert Einstein, la cr\u00edtica decolonial de Boaventura de Sousa Santos y la reflexi\u00f3n aut\u00f3ctona y cr\u00edtica sobre la ciencia latinoamericana. Argumentamos que solo a trav\u00e9s de esta integraci\u00f3n podemos construir un proyecto cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico propio que, lejos de imitar modelos ajenos, responda a las urgencias de nuestra realidad y se anticipe cr\u00edticamente a los desaf\u00edos \u00e9ticos de las tecnolog\u00edas emergentes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4848\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-angel-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-angel-300x300.jpg 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-angel-150x150.jpg 150w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-angel-768x768.jpg 768w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-miguel-angel.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>EL AMOR, LA VIBRACI\u00d3N Y EL LEGADO DE EINSTEIN:<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Una mirada desde la neurociencia<\/strong><\/span><br \/>\n<strong>Por Dr. Miguel Angel Nu\u00f1ez<\/strong><\/p>\n<p><strong>El amor como fuerza universal.<\/strong><br \/>\nEn 1931, Albert Einstein, en una controvertida carta dirigida a su hija Lieserl, describi\u00f3 el amor como una fuerza universal tan poderosa que ni la ciencia hab\u00eda logrado explicarla. Seg\u00fan el f\u00edsico, el amor ilumina como la luz, atrae como la gravedad y potencia lo mejor del ser humano, equipar\u00e1ndolo incluso con lo divino. En una met\u00e1fora audaz, propuso que la energ\u00eda para sanar el mundo podr\u00eda expresarse como amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, sugiriendo que solo el amor podr\u00eda salvar a la humanidad del odio, el ego\u00edsmo y la avaricia. La misiva, cuya autenticidad sigue siendo debatida, culmina con un emotivo perd\u00f3n a su hija por no haberle expresado mejor sus sentimientos, reconociendo que, gracias a ella, hab\u00eda llegado a esta \u201c\u00faltima respuesta\u201d.<\/p>\n<p>Aunque la carta sea ap\u00f3crifa, tiene su vigencia, por cuanto su mensaje resuena con la visi\u00f3n hol\u00edstica de Einstein, quien, en 1907, ya hab\u00eda validado la Ley de la Vibraci\u00f3n: todo en el universo, al descomponerse, es energ\u00eda pura que existe como frecuencia o patr\u00f3n vibratorio. As\u00ed, \u00e1tomos, part\u00edculas subat\u00f3micas y mol\u00e9culas vibran, y esta idea \u201cTodo en la vida es vibraci\u00f3n\u201d sienta las bases para entender la interconexi\u00f3n entre emociones, energ\u00eda y materia.<br \/>\nFue Liesert, una de sus fuentes de inspiraci\u00f3n y que le permiti\u00f3 expresarle, un sincero y bello intercambio de sentimientos para con ellos, manifest\u00e1ndose entre una inmensa de fusi\u00f3n de vibraciones de amor y cari\u00f1os entre ambos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4849\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-johana-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-johana-300x169.jpg 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/art-johana.jpg 635w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>EL RELAMPAGO QUE NUNCA DUERME:<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>El Faro que la naturaleza enciende cada noche<\/strong><\/span><br \/>\n<strong>Por Lic. Norma Johana L\u00f3pe<\/strong>z<\/p>\n<p>\u00a1Bienvenidos curiosos y curiosas!, me llamo \u00c1gata, y soy la encargada de acompa\u00f1arte a trav\u00e9s de esta secci\u00f3n de El Vitral de la Ciencia, un portal hacia el saber y la aventura. Al igual que t\u00fa, me gusta conocer c\u00f3mo funcionan las cosas, revelar misterios y descubrir temas incre\u00edbles. La Ciencia est\u00e1 en donde menos te lo imaginas: \u00a1descubrirla es nuestro destino!<\/p>\n<p>Mi llave est\u00e1 brillando, eso solo significa una cosa, el Vitral se ha activado y quiere mostrar las pistas para que conozcas, aprendas y descubras el tema de hoy. Tranquilo mi curiosa y curioso, estar\u00e9 contigo hasta el final.<\/p>\n<p>El Vitral ha dejado las siguientes pistas: Nubes, Rayos, Lago, Monta\u00f1as\u2026 \u00bfYa lo adivinaste? \u00a1Claro que s\u00ed! Tienes talento de investigador.<\/p>\n<p>Vamos a descubrir juntos el misterio del Rel\u00e1mpago del Catatumbo.<\/p>\n<p>Recuerda Magia parece, Ciencia es con \u00c1gata lo vas a conocer.<\/p>\n<p>Tienes todo listo, el viaje es muy largo, todo comienza al anochecer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #800000;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4850\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ART-NOEL-300x164.jpeg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"164\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ART-NOEL-300x164.jpeg 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ART-NOEL-1024x559.jpeg 1024w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ART-NOEL-768x419.jpeg 768w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/ART-NOEL.jpeg 1408w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>La resiliencia de los genios<br \/>\n<span style=\"color: #000000;\">Por Lic. Noel Brice\u00f1o R\u00edos<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Albert Einstein naci\u00f3 el 14 de marzo de 1879, en la ciudad Suaba de Ulm, en el sur de Alemania, a orillas del Danubio, en el n\u00famero 135 de la Bahnhofstrasse (una calle que desapareci\u00f3 durante la Segunda Guerra Mundial). Era el primog\u00e9nito del matrimonio Hermann Einstein y Pauline Koch. Seg\u00fan testimonio de su abuela materna, Tette Koch, el ni\u00f1o naci\u00f3 demasiado gordo, con la cabeza hinchada y ligeramente deformada (Moreno Gonz\u00e1lez, s.f.).<\/p>\n<p>Seis semanas despu\u00e9s, la familia se traslad\u00f3 a M\u00fanich, donde el padre y el t\u00edo Jakob explotaban una industria electroqu\u00edmica. Hermann Einstein hab\u00eda sido vendedor de colchones de plumas y luego dirigi\u00f3 una f\u00e1brica electroqu\u00edmica con \u00e9xito moderado. Pauline Koch administraba el hogar. La familia era secular y de clase media; los padres eran agn\u00f3sticos, aunque el gobierno exig\u00eda instrucci\u00f3n jud\u00eda que se impart\u00eda en casa (Kaku, 2026).<\/p>\n<p>Con apenas un a\u00f1o, Albert lleg\u00f3 a M\u00fanich en busca de prosperidad para el negocio familiar, en una \u00e9poca en que la ciudad pasaba de iluminaci\u00f3n a gas a electricidad. Tuvo una hermana menor, Mar\u00eda (Maja), nacida en 188. Estos primeros a\u00f1os transcurrieron en un entorno familiar estable, pero pronto surgieron rasgos que preocuparon a sus padres: Albert tard\u00f3 en hablar fluidamente y era un ni\u00f1o callado y ensimismado. Sin embargo, ya mostraba una curiosidad inusual por el mundo invisible (Moreno Gonz\u00e1lez, s.f.).<\/p>\n<p>A los cinco a\u00f1os ocurri\u00f3 el primer \u201cmilagro\u201d que Einstein recordar\u00eda toda su vida: su padre le regal\u00f3 una br\u00fajula. El ni\u00f1o qued\u00f3 fascinado al ver c\u00f3mo la aguja se desviaba por fuerzas invisibles. \u201cAlgo profundamente oculto ten\u00eda que haber detr\u00e1s de las cosas\u201d, reflexionar\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s. Esta experiencia despert\u00f3 en \u00e9l una fascinaci\u00f3n perdurable por las fuerzas ocultas de la naturaleza (Kaku, 2026).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4851\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04712-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04712-300x200.jpg 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04712-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04712-768x512.jpg 768w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04712-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04712-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span style=\"color: #800000;\"><strong>ENTREVISTA A:\u00a0<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Lic. Maximiliano Bandres<\/strong><\/span><br \/>\n<strong>Por Dr. Miguel Alfonzo<\/strong><\/p>\n<p>Maximiliano Bandres, nacido en la populosa parroquia caraque\u00f1a de Ant\u00edmano, entre las ense\u00f1anzas de su abuela y de su madre, y un programa de TV llamado \u201cMi amigo, el mago\u201d, lo introducen poco a poco al estudio de la ciencia, especificamente a la f\u00edsica. Pero en sus a\u00f1os de la adolescencia, descubre el Observatorio Cagigal, que llega a pie desde su liceo Aplicaci\u00f3n para descubrir el mundo de las estrellas, la Astronom\u00eda. Gracias a la orientaci\u00f3n del astr\u00f3nomo argentino Jorge Bergamaschi, encargado de los instrumentos geod\u00e9sicos en el observatorio Cagical, introduce al joven Brendes a la medidas geod\u00e9sicas, por lo que toma la decisi\u00f3n de estudiar F\u00edsica en la Facultad de Ciencias de la UCV, para comenzar a profundizar esta \u00e1rea apasionante, y lo conduce a la divulgacion de la ciencia entre los j\u00f3venes desde hace d\u00e9cadas con los planetarios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-4852\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04621-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04621-300x200.jpg 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04621-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04621-768x512.jpg 768w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04621-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/DSC04621-2048x1365.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span style=\"color: #800000;\"><strong>ENTREVISTA A<\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Dra. Mar\u00eda Eugenia Cavazza<\/strong><\/span><br \/>\n<strong>Por Lic. Luisa Andarcia Rodr\u00edguez<\/strong><\/p>\n<p>Mar\u00eda Eugenia Cavazza es nuestra entrevistada para esta oportunidad. Es bi\u00f3loga venezolana, egresada de la Universidad Central de Venezuela; con doctorado en Ciencias Biol\u00f3gicas de la misma universidad. En el 2024 recibi\u00f3 el Premio Nacional de Ciencias por su larga trayectoria en Investigaci\u00f3n ya que, desde su bachillerato descubre su gran pasi\u00f3n y compromiso con la humanidad; lo que desarrolla a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n biol\u00f3gica en beneficio del ser humano y de la humana; dedicando toda su vida a la preparaci\u00f3n de nuevos talentos en la Medicina, la Biolog\u00eda y la Ciencia. En la actualidad forma parte de un equipo de cient\u00edficas y cient\u00edficos que desde la academia y en la aplicaci\u00f3n de proyectos y pol\u00edticas p\u00fablicas en salud impulsan la visi\u00f3n bio\u00e9tica en el ejercicio de proyectos fundamentales para la vida, la medicina, la biolog\u00eda y la tecnolog\u00eda en Venezuela.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Ver revista completa &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; ALBERT EINSTEIN: SUS PENSAMIENTOS NO FUERON SOLAMENTE SOBRE F\u00cdSICA Por Dr. Miguel Alfonzo INTRODUCCI\u00d3N La obra por la que&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":4845,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11,22,18,21],"tags":[],"class_list":["post-4844","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacado","category-vitral","category-porta","category-publi"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4844","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4844"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4844\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4854,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4844\/revisions\/4854"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4845"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4844"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4844"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4844"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}