{"id":5124,"date":"2026-10-29T08:45:47","date_gmt":"2026-10-29T12:45:47","guid":{"rendered":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/?p=5124"},"modified":"2026-10-29T08:51:56","modified_gmt":"2026-10-29T12:51:56","slug":"5124-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/5124-2\/","title":{"rendered":"El cerebro humano se ordena antes del nacimiento eliminando millones de neuronas mutantes"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-5125\" src=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/IMAGEN-1-300x200.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" srcset=\"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/IMAGEN-1-300x200.png 300w, https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/IMAGEN-1.png 767w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>El cerebro elimina miles de millones de neuronas mutantes <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>alrededor del momento en que nacemos<\/strong><\/span><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>Alrededor del momento del nacimiento, <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-025-03641-0\" data-track=\"click\" data-label=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-025-03641-0\" data-track-category=\"body text link\">el cerebro humano en desarrollo<\/a> se ordena misteriosamente eliminando una gran cantidad de neuronas plagadas de mutaciones, seg\u00fan un minucioso an\u00e1lisis de m\u00e1s de 2300 c\u00e9lulas nerviosas.<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis, publicado en Nature <sup><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>(1)<\/strong><\/span><\/sup> el 28 de octubre de 2026, revel\u00f3 que m\u00e1s de una cuarta parte de las neuronas analizadas en cerebros de fetos humanos hab\u00edan ganado o perdido varios segmentos de sus cromosomas. En contraste, solo alrededor del 6 % de las neuronas en cerebros de beb\u00e9s despu\u00e9s del nacimiento presentaban tales anomal\u00edas, lo cual sugiere que las neuronas que sobreviven podr\u00edan ser las que han conservado los genomas m\u00e1s intactos durante el desarrollo.<\/p>\n<p>Las neuronas humanas son postmit\u00f3ticas y longevas, lo que requiere una regulaci\u00f3n gen\u00f3mica precisa. La funci\u00f3n neuronal normal es altamente sensible a la dosis, y las variantes del n\u00famero de copias (CNV) y las mutaciones puntuales heterocigotas se asocian con una gran cantidad de afecciones neurodesarrollativas y neuropsiqui\u00e1tricas <sup><strong><span style=\"color: #3366ff;\">(2-5)<\/span><\/strong><\/sup>.<\/p>\n<p>El control del n\u00famero de copias es especialmente crucial en el cerebro, ya que la variaci\u00f3n gen\u00e9tica en las neuronas puede tener un profundo impacto funcional. El autismo, la esquizofrenia, la epilepsia, la discapacidad intelectual y otras afecciones neuropsiqui\u00e1tricas suelen ser causadas por CNV cromos\u00f3micas o subcromos\u00f3micas, as\u00ed como por mutaciones puntuales heterocigotas con p\u00e9rdida de funci\u00f3n en m\u00e1s de 1000 genes esenciales para las funciones cerebrales <sup><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>(2, 3)<\/strong><\/span><\/sup>. Muchos de estos genes codifican prote\u00ednas estructurales de la sinapsis o reguladores de la plasticidad sin\u00e1ptica, lo que sugiere que aspectos clave de la plasticidad neuronal subyacentes a estas afecciones son extremadamente sensibles a la dosis g\u00e9nica <sup><strong><span style=\"color: #3366ff;\">(6-8)<\/span><\/strong><\/sup>.<\/p>\n<p>Aunque una variedad de puntos de control del ciclo celular regula a los progenitores para prevenir anomal\u00edas gen\u00f3micas o eliminar las c\u00e9lulas que las albergan <sup><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>(7, 9, 10)<\/strong><\/span><\/sup>, no est\u00e1 claro si existen tales v\u00edas para controlar la dosis g\u00e9nica en c\u00e9lulas que no se dividen, como las neuronas. Una hip\u00f3tesis sugiere que las neuronas gen\u00e9ticamente aberrantes se eliminan a trav\u00e9s de la muerte celular programada <sup><strong><span style=\"color: #3366ff;\">(7, 11)<\/span><\/strong><\/sup>, una forma de apoptosis generalizada, que, en la corteza cerebral humana, se estima que elimina entre el 20% y el 50% de las neuronas durante el desarrollo <sup><strong><span style=\"color: #3366ff;\">(12)<\/span><\/strong><\/sup>. En todas las especies de mam\u00edferos examinadas, la ola m\u00e1s pronunciada de apoptosis elimina hasta el 30 % de las neuronas en el per\u00edodo perinatal <sup><strong><span style=\"color: #3366ff;\">(13)<\/span><\/strong><\/sup>, seguida de la eliminaci\u00f3n continua de neuronas posnatales<sup><span style=\"color: #3366ff;\"><strong> (7, 14)<\/strong><\/span><\/sup> que coincide con el establecimiento de circuitos neuronales y conectividad mediada por la formaci\u00f3n y poda de sinapsis <sup><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>(15)<\/strong><\/span><\/sup>. Aunque las funciones de la formaci\u00f3n de sinapsis en la regulaci\u00f3n de la supervivencia neuronal se han descrito durante m\u00e1s de un siglo (16, 17), los mecanismos y la importancia de la p\u00e9rdida neuronal generalizada no han estado claros, porque las neuronas moribundas tienden a dispersarse por la corteza, sin relaciones claras con el tipo de c\u00e9lula neuronal, la ubicaci\u00f3n laminar o los patrones topogr\u00e1ficos de conectividad <sup><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>(7, 14, 18)<\/strong><\/span><\/sup>.<\/p>\n<p>Los hallazgos revelan un nuevo mecanismo para regular la cantidad de neuronas que tiene una persona y para decidir qu\u00e9 neuronas fetales pueden persistir en el cerebro.\u00a0 Aprender m\u00e1s sobre este proceso podr\u00eda ser clave para comprender afecciones neurol\u00f3gicas que suelen aparecer en la infancia, como el trastorno del espectro autista (TEA) y la epilepsia.<\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><em><strong>Control de calidad<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>Estudios realizados en ratones<sup><strong><span style=\"color: #3366ff;\">(19)<\/span><\/strong><\/sup> han sugerido que, durante el desarrollo temprano, los mam\u00edferos eliminan muchas c\u00e9lulas cerebrales mediante la activaci\u00f3n de un programa molecular que provoca su muerte. Shao y sus colegas analizaron el desarrollo del cerebro humano estudiando los cerebros de individuos fallecidos, desde fetos de 14 semanas de gestaci\u00f3n hasta nonagenarios. El equipo se centr\u00f3 en las neuronas de la corteza cerebral, una regi\u00f3n del cerebro responsable de la memoria, el aprendizaje y la conciencia, entre otras funciones.<\/p>\n<p>El equipo analiz\u00f3 los genomas de neuronas individuales para buscar aquellas que hab\u00edan perdido o ganado segmentos cromos\u00f3micos, un fen\u00f3meno conocido como variaci\u00f3n del n\u00famero de copias. El an\u00e1lisis revel\u00f3 que durante el desarrollo fetal exist\u00eda una cantidad asombrosa de c\u00e9lulas con una variaci\u00f3n generalizada del n\u00famero de copias. Hab\u00eda tantas que Shao y sus colegas dedicaron a\u00f1os a intentar determinar si los resultados eran reales. Pero incluso despu\u00e9s de repetir el experimento utilizando un m\u00e9todo diferente de secuenciaci\u00f3n de c\u00e9lulas individuales, los resultados fueron similares.<\/p>\n<p>Sin embargo, tras el nacimiento, la proporci\u00f3n de estas neuronas anormales se redujo en m\u00e1s de cuatro veces, lo que sugiere que fueron eliminadas durante el desarrollo.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo sabe el cerebro qu\u00e9 neuronas son normales y cu\u00e1les no? Una posible pista, seg\u00fan Shao, es que aquellas c\u00e9lulas cerebrales con altos niveles de variaci\u00f3n en el n\u00famero de copias tambi\u00e9n tienden a mostrar una actividad anormal de los genes implicados en la formaci\u00f3n de conexiones, o sinapsis, con otras neuronas.<\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><strong><em>Cableado defectuoso<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Seg\u00fan Natalia De Marco Garcia, neurocient\u00edfica del Weill Cornell Medical College de Nueva York, este sistema podr\u00eda ser importante para regular la cantidad y la calidad de las neuronas en el cerebro. Adem\u00e1s, un fallo en este mecanismo de control de calidad podr\u00eda contribuir al desarrollo de enfermedades.<\/p>\n<p>\u201cPodr\u00edas terminar teniendo menos c\u00e9lulas de las necesarias para que el cerebro funcione correctamente, o quiz\u00e1s tengas demasiadas c\u00e9lulas que no se eliminan y no funcionan\u201d, explica. \u201cLa forma en que el cerebro se conecta podr\u00eda verse afectada\u201d.<\/p>\n<p>Shao espera seguir buscando posibles conexiones entre este sistema y las diferencias del neurodesarrollo, en particular el trastorno del espectro autista (TEA). Los estudios gen\u00e9ticos de esta afecci\u00f3n han sugerido que las variantes del n\u00famero de copias podr\u00edan desempe\u00f1ar un papel en algunos casos.<\/p>\n<p><span style=\"color: #3366ff;\"><strong>Referencias<\/strong><\/span><\/p>\n<ol>\n<li>Shao, DD et al. Nature (2026) <a href=\"https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41586-026-11190-3\">https:\/\/doi.org\/10.1038\/s41586-026-11190-3<\/a>.<\/li>\n<li>Fu, JM et al. Nat. Genet. 54, 1320\u20131331 (2022).<\/li>\n<li>Satterstrom, FK et al. Cell 180, 568\u2013584.e23 (2020).<\/li>\n<li>Lek, M. et al. Nature 536, 285\u2013291 (2016).<\/li>\n<li>Marshall, CR et al. Nat. Genet. 49, 27\u201335 (2017).<\/li>\n<li>Bourgeron, T. Nat. Rev. Neurosci. 16, 551\u2013563 (2015).<\/li>\n<li>De Rubeis, S. et al. Nature 515, 209\u2013215 (2014).<\/li>\n<li>Ramocki, MB y Zoghbi, HY. Nature 455, 912\u2013918 (2008).<\/li>\n<li>Rehen, SK et al. Proc. Natl Acad. Sci. USA 98, 13361\u201313366 (2001).<\/li>\n<li>Yang, AH et al. J. Neurosci. 23, 10454\u201310462 (2003).<\/li>\n<li>Peterson, SE et al. J. Neurosci. 32, 16213\u201316222 (2012).<\/li>\n<li>Voiculescu, B., Nat, R., Lin, E. &amp; Iosef, C. J. Cell. Mol. Medicine. 4, 284\u2013288 (2000).<\/li>\n<li>Nikoli\u0107, M., Gardner, HAR y Tucker, KL. Neuroscience 254, 369\u2013378 (2013).<\/li>\n<li>Finlay, BL y Slattery, M. Science 219, 1349\u20131351 (1983).<\/li>\n<li>Buss, RR, Sun, W. y Oppenheim, RW. Annu. Rev. Neurosci. 29, 1\u201335 (2006).<\/li>\n<li>von Gudden, B. &amp; von Grashey, H. Gesammelte und hinderlassene Abhandlungen de Bernhard von Gudden (JF Bergmann, 1889).<\/li>\n<li>Wall, RV, Basavarajappa, D., Klistoner, A., Graham, S. y You, Y. Aging Dis. 15, 2149\u20132167 (2024).<\/li>\n<li>Finlay, BL. 23, 1159\u20131171 (1992).<\/li>\n<li>Peterson, SE et al. J. Neurosci. 32, 16213\u201316222 (2012).<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cerebro elimina miles de millones de neuronas mutantes alrededor del momento en que nacemos \u00a0Alrededor del momento del nacimiento, el cerebro humano en desarrollo se ordena misteriosamente eliminando una&hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":5125,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13,11,18],"tags":[],"class_list":["post-5124","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-arti","category-destacado","category-porta"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5124","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5124"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5124\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5130,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5124\/revisions\/5130"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5125"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5124"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5124"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elvitraldelaciencia.org\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5124"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}