
Antinazi, venezolanista y bolivariano:
la vocación pacifista de Humberto Fernández-Morán
Por Dr. Angel L. Viloria
Humberto Fernández-Morán, valor de la ciencia moderna universal y prohombre de la tecnología en Venezuela, nació en la Maracaibo de 1924, amparado por una familia de profundo arraigo zuliano, en la que destacaron personas industriosas, dedicadas a actividades agropecuarias y comerciales. Antes de la aparición y rápido desarrollo industrial de la explotación petrolera, el comercio de la ciudad era dominado por grandes casas agroexportadoras establecidas por inmigrantes alemanes, quienes localmente ejercieron influencia cultural principalmente desde la segunda mitad del siglo XIX.
En 1924, estas compañías estaban siendo gradualmente desplazadas por los negocios derivados del primer boom petrolero venezolano, muchos de ellos implantados desde los Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda. Luis Fernández-Morán, ganadero y comerciante recursivo, padre de Humberto, detectó los cambios que estaban ocurriendo y supo capear exitosamente esta transición económica, logrando mantener notable solvencia para su familia, en aquellos años en que la pobreza era el destino de las mayorías. No obstante, como muchos venezolanos que le fueron contemporáneos se sentía inconforme con la política represiva del gobierno de Juan Vicente Gómez y después de un incidente menor de carácter político fue detenido por la fuerza policial y hecho prisionero. Eran años de mucha agitación política en Venezuela, destacando en Caracas los primeros movimientos estudiantiles masivos (Carnaval de 1928, del 6 al 14 de febrero), la insurrección militar del 7 de abril en Miraflores, el alzamiento de los Andes denominado La Gabaldonera (Trujillo, Lara y Portuguesa, iniciado en abril de 1928), la invasión de la Vela de Coro (8 de junio de 1929) y la Expedición del Falke, cuyo desembarco ocurrió en Cumaná el 11 de agosto de 1929. Todos eventos insurreccionales que terminaron aplacados por la fuerza, con muertos, heridos y muchos presos.
HUMBERTO FERNÁNDEZ‑MORÁN:
Un médico con las habilidades de un físico
Por Dr. Carlos Rojas
Médicos y físicos
Antiguamente, el término «Física» designaba a las Ciencias Naturales en su conjunto o a todas las cosas relacionadas con la Naturaleza. Un «físico» era aquella persona con conocimientos de la Naturaleza en general, y del cuerpo humano en particular, por lo que era quien se encargaba de buscar las causas y las curas de las enfermedades. A partir de comienzos del siglo XVIII, la Física se restringió a la ciencia que estudia las propiedades de la materia y la energía, tal como la conocemos hoy, designándose como físico a quien cultiva esta ciencia y quedando el nombre de médico para quien se dedica a la Medicina.
En el Tesoro de la Lengua Castellana (1611) ya se distinguía al «físico» —el que domina la teoría de la Medicina— del «médico» —el que la ejerce en la práctica—. En inglés, physician (médico) se usa desde ~1200, conservando la raíz tomada del francés, mientras que physicist (físico) es un neologismo que apareció en 1836; en francés sucedió lo contrario: los físicos se quedaron con el término original physicien, y los médicos pasaron a ser conocidos solo como médecins.
Un caso que ilustra la fecunda colaboración entre ambas figuras es el del inventor del microscopio electrónico de transmisión o TEM, el alemán Ernst Ruska (Premio Nobel de Física 1986 por ese invento), quien trabajaba conjuntamente con su hermano Helmut, médico de profesión. Mientras Ernst desarrolló la física del microscopio electrónico, Helmut se enfocó en su aplicación médica y biológica. Hubo una época en la que, durante el día, Ernst se ocupaba de ajustar, alinear y poner a punto el microscopio electrónico para que, luego, durante la noche, Helmut pudiera utilizarlo para observar sus muestras biológicas.Además, Helmut fue el primero que logró visualizar un virus.
En Humberto Fernández‑Morán (1924‑1999) confluyen ambas acepciones en una misma persona: fue un médico que dominó las habilidades propias de un físico experimental, retornando al ideal del conocedor de un todo, lo que le facilitó el estudio y la comprensión de los sistemas biológicos de su interés. Movido por entender el origen de las enfermedades y el funcionamiento de los sistemas biológicos, hizo de la microscopía electrónica su técnica reveladora, asociándola a estudios correlativos con otras técnicas. Para ello adquirió destrezas típicamente utilizadas en el campo de la física: óptica de electrones, cristalografía, difracción de rayos-X, difracción de electrones, contraste de fases, superconductividad, superfluidez, emisión por campo y resonancia magnética nuclear, colaborando estrechamente con físicos de renombre.
MÁS ALLÁ DEL MICROSCOPIO:
La Influencia de la Criomicroscopía en la Supercomputación Moderna
Por MSc Freddi Sánchez
El siglo XX representó una de las etapas más trascendentales de la física moderna. La consolidación de la mecánica cuántica y la óptica electrónica sentaron las bases para el desarrollo del primer microscopio electrónico de transmisión (TEM), construido por Max Knoll y Ernst Ruska en 1931, logro por el cual este último recibió el Premio Nobel.
Al alcanzar resoluciones cercanas al nivel atómico, este hito expandió las fronteras de la óptica electrónica y superó, por varios órdenes de magnitud, las limitaciones de la microscopia convencional. Este progreso permitió el acceso al nanomundo, brindando una mirada detallada a microorganismos y estructuras metálicas y biológicas que, hasta entonces, permanecían fuera del alcance de la visión humana.
El desarrollo de la microscopía electrónica se fundamentó en los principios de la mecánica cuántica, específicamente en la hipótesis de Louis de Broglie sobre la dualidad onda-partícula. Este concepto permitió establecer que los electrones, al ser acelerados a altos voltajes, se comportan como ondas con longitudes de onda extremadamente cortas, gobernando así la formación de imágenes a escalas antes impensables.
Cuando los electrones son acelerados a 200 kV, alcanzan velocidades relativistas de aproximadamente 208,000 kilómetros por segundo. En estos instrumentos, la “fuente de iluminación” es un cañón de electrones que bombardea la muestra dentro de una columna bajo condiciones de ultra alto vacío (10-12 Torr), ambiente necesario para evitar que el haz se disperse al colisionar con moléculas de aire.
El Desafío de la Interacción Haz-Muestra
La interacción de este haz de alta energía con la materia es lo que genera la imagen, pero conlleva desafíos críticos:
Daño por Radiación: A 200 kV, la energía es tan alta que provoca el rompimiento de enlaces químicos (daño por radiación) antes que un calentamiento macroscópico. Para preservar la estructura atómica, los investigadores deben utilizar dosis de electrones extremadamente bajas.
Efectos Térmicos: A pesar de las dosis bajas, la incidencia del haz puede elevar la temperatura de la muestra hasta cientos de grados Celsius, generando artefactos deletéreos. Históricamente, esta limitación obligaba a los científicos a analizar únicamente muestras deshidratadas o fijadas en resinas poliméricas, sacrificando el estado natural del espécimen.
FERNÁNDEZ-MORÁN:
sánscrito, astronomía, matemáticas e independencia
Por Dra. Gloria Carvalho Kassar
Leer cualquier referencia del doctor Humberto Fernández-Morán (HFM), inmediatamente evidencia su admiración por los próceres de la independencia del continente americano; artículos para revistas, discursos, entrevistas, clases, eran escenarios perfectos para recordar a Bolívar, a Miranda, a Sucre y el heroísmo de la gesta independentista. Como parte de las voluntades póstumas de HFM, una buena parte de su biblioteca personal volvió al país (1), allí, un gran número de textos en diferentes idiomas, no dejan duda de su interés por la historia de Venezuela y la idolatría hacia estos personajes. Su conocimiento profundo del pensamiento de los libertadores le servía de ejemplo para motivar a las nuevas generaciones para incursionar en la ciencia:
“…muy particularmente en nuestro país; por la feliz constelación de su posición geográfica, de sus recursos extraordinarios, no por último por esa tradición rara que nosotros la pasamos por alto siempre en la escuela; pero que está engranada en cada uno de nosotros, de que este grupo de gentes que constituyó hace 100 años Venezuela, fue a dar en forma bélica pero muy generosa, fue a libertar una gran cantidad de los países que hoy constituyen la América del Sur. Estas mismas, las características de hombría, de valor, de desprendimiento y de gran inteligencia como las personifica por ejemplo Sucre. Todas esas cualidades deben estar latentes entre nosotros y despertarlas para que redunden en algo nuevo, no en el campo de la batalla, si no en estos campos de batalla que son los laboratorios, que es donde el hombre realmente va a mostrar lo que vale y las responsabilidades que tienen, ahí cada uno de ustedes tiene el campo totalmente abierto (2)”
LA HISTORIA OLVIDADA:
Recuperación y divulgación del pensamiento académico del Dr. Humberto Fernández Morán
Por Dra. Miriam Carmona Rodríguez
El propósito del presente aporte es socializar y divulgar aspectos académicos científicos e interpretaciones poco divulgadas de la vida del Dr. Humberto Fernández-Morán (nacido en el estado Zulia, Venezuela, 1924), a pesar de que recientemente, desde el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Venezuela, se han realizado esfuerzos y aportes significativos y relevantes, bien merecidos de su obra y vida.
A partir de la década de los años 70, hasta la actualidad (mayo 2026), en las universidades venezolanas se ha hablado de la importancia que constituye la comunicación, el diálogo y la transferencia de la información con y entre las diferentes áreas del conocimiento. Desde entonces se ha propuesto, con más énfasis que antes, lograr lo cometido “a través del establecimiento de la interconexión entre la heterogeneidad de las disciplinas de los saberes y la implementación de programas de cooperación con enfoque multidisciplinario, interdisciplinarios y existen quienes han mencionado lo transdisciplinario” (Carmona- Rodríguez M. 2008). Al respecto, la historia e intereses políticos, han obviado los aportes multifactoriales del Dr. Fernández-Morán, que realizó dos décadas anteriores a la aparición de la referida terminología, cuando en 1951 escribió los programas de estudios de la Cátedra de Biofísica, para la Facultad de Medicina, Instituto de Medicina Experimental de la Universidad Central de Venezuela (UCV), asesorado por investigadores internacionales de reconocida trayectoria, entre ellos un premio nobel y un director del Instituto Nobel de Citología Médica (Karoliska Institutet de Estocolmo Suecia) (Carvalho Kassar G. 2025).
LA SOBERANIA CIENTÍFICA Y LAS MEDIDAS COERCITIVAS
UNILATERALES:
EL CASO DE LA MICROSPÍA ELECTRÓNICA
Por Dr. Miguel Alfonzo
INTRODUCCIÓN
El impacto de las medidas coercitivas unilaterales (MCU) en el desarrollo científico de Venezuela ha sido profundo, especialmente en áreas de alta complejidad técnica como la microscopía electrónica. Estas sanciones, impuestas principalmente por potencias occidentales, han generado un cerco tecnológico que limita no solo la adquisición de equipos, sino también el mantenimiento de la infraestructura existente y el flujo del conocimiento académico.
Efectivamente, las MCU, a menudo mal denominadas sanciones, funcionan como bloqueos financieros y comerciales que impiden a las instituciones estatales venezolanas realizar transacciones internacionales. Para la ciencia, esto significa la imposibilidad de comprar repuestos originales, reactivos específicos o actualizaciones de software para equipos de fabricación estadounidense, europea o japonesa. En el caso de la microscopía electrónica, una disciplina que depende de maquinaria extremadamente sensible y costosa, el efecto es paralizante.
Este artículo va a tratar sobre esto último: el impacto que han tenido las MCU sobre la microscopía electrónica y sus aplicaciones en Venezuela.
