La causa de que la gripe y la COVID afectan tan gravemente a los adultos mayores.

RESUMEN
Un nuevo estudio revela que el envejecimiento pulmonar podría desempeñar un papel fundamental en la peligrosidad de la gripe y la COVID-19 para los adultos mayores. Los investigadores descubrieron que ciertas células pulmonares pueden desencadenar una respuesta inmunitaria exagerada, creando cúmulos de células inflamatorias que terminan dañando el tejido pulmonar en lugar de protegerlo. En experimentos, la activación de esta señal relacionada con el envejecimiento en ratones jóvenes provocó que sus pulmones se comportaran como los de personas mayores, lo que derivó en una enfermedad grave.

Los adultos mayores tienen muchas más probabilidades de desarrollar una enfermedad grave por gripe o COVID-19, y una nueva investigación de la UC San Francisco ofrece una explicación. El estudio muestra que las células pulmonares envejecidas pueden desencadenar una respuesta inmunitaria excesivamente agresiva, lo que puede convertir incluso infecciones leves en afecciones graves [Allen, N. C. et al. NF-κB-activated fibroblasts orchestrate inflammaging and emergence of pro-inflammatory granzyme K T cellsImmunity. (2026); DOI: 10.1016/j.immuni.2026.02.016].

Estos hallazgos aportan nuevos conocimientos sobre la inflamación relacionada con la edad y ayudan a explicar por qué algo tan simple como una tos puede, en ocasiones, provocar la hospitalización de personas mayores.

Envejecimiento de las células pulmonares e inflamación

Para explorar los cambios que se producen en los pulmones de personas mayores, los investigadores se centraron en los fibroblastos, las células estructurales que ayudan a mantener el tejido pulmonar. En experimentos con ratones jóvenes, activaron una señal de estrés típicamente asociada al envejecimiento. Esto provocó que los pulmones desarrollaran cúmulos de células inflamadas, algunas de ellas marcadas por el gen GZMK, identificado inicialmente en casos graves de COVID-19. Los científicos creen que los tratamientos futuros podrían dirigirse a estas células para interrumpir el ciclo dañino conocido como inflamación asociada al envejecimiento.

Los investigadores pudieron observar que los fibroblastos pulmonares colaboraban estrechamente con las células inmunitarias para impulsar el envejecimiento inflamatorio. Esto les sugiere nuevas formas de intervenir antes de que los pacientes desarrollen una inflamación grave que pueda requerir intubación.

Fibroblastos y la vía NF-kB

Los fibroblastos desempeñan un papel fundamental en el mantenimiento de la estabilidad y la funcionalidad de las vías respiratorias y los alvéolos pulmonares. Sin embargo, también se sabe que contribuyen a la inflamación en afecciones como la EPOC. El equipo de investigación quería determinar si las señales de estas células podrían alterar la salud pulmonar.

Analizaron una vía de señalización denominada NF-κB, comúnmente asociada con enfermedades relacionadas con el envejecimiento. Al activarse, los fibroblastos enviaron señales a los macrófagos de los pulmones para iniciar una respuesta inmunitaria. Esta respuesta, a su vez, atrajo células inmunitarias adicionales del torrente sanguíneo, incluidas aquellas marcadas con GZMK.

Aunque estas células GZMK no fueron eficaces para combatir la infección, sí fueron capaces de dañar el tejido pulmonar.

Agrupaciones de células inmunitarias y daño pulmonar

Tras la formación de estos cúmulos de células inmunitarias, los ratones jóvenes desarrollaron síntomas graves al infectarse, similares a la respuesta que se observa habitualmente en adultos mayores. Cuando los investigadores utilizaron un método genético para eliminar las células GZMK, los ratones pudieron tolerar mejor la infección.

Este hallazgo sugiere que el envejecimiento del tejido pulmonar en sí mismo puede ser un factor importante que contribuye a la inflamación perjudicial.

Los investigadores también examinaron tejido pulmonar de pacientes mayores hospitalizados con SDRA (síndrome de dificultad respiratoria aguda) relacionado con la COVID-19. Estas muestras contenían cúmulos de células inflamadas similares a los observados en los ratones. Los pacientes con una enfermedad más grave presentaban un mayor número de estos cúmulos, mientras que los pulmones de donantes sanos no mostraban ninguno.

Durante la pandemia de COVID-19, observaron que sus pacientes más vulnerables ya no tenían la infección, pero seguían presentando una inflamación pulmonar persistente y devastadora», afirmó uno de los autores del estudio. Este circuito de disfunción entre las células pulmonares e inmunitarias constituye una nueva y prometedora diana terapéutica.

 

 

Contact Us