La atención depende de la capacidad del cerebro para filtrar las distracciones, pero nuevas investigaciones sugieren que esto funciona mejor cuando la actividad cerebral de fondo es más silenciosa. Los científicos descubrieron que la reducción de ciertas versiones del gen Homer1 mejoraba la concentración en ratones al calmar el ruido neuronal. El efecto fue más intenso durante una etapa crítica del desarrollo. Este enfoque podría inspirar nuevos tratamientos para el TDAH que funcionen reduciendo el desorden mental en lugar de aumentar la estimulación.
Los trastornos de la atención, como el TDAH, se producen cuando el cerebro tiene dificultades para distinguir las señales significativas de la información de fondo constante. El cerebro procesa continuamente imágenes, sonidos y pensamientos internos, y la concentración depende de su capacidad para ignorar las distracciones mientras responde a lo que importa. La mayoría de los tratamientos actuales mejoran la atención al aumentar la actividad de los circuitos cerebrales que controlan la concentración, especialmente en la corteza prefrontal.
Un nuevo estudio sugiere una solución diferente. En lugar de aumentar la actividad cerebral, la investigación apunta a reducir la actividad basal como forma de disminuir el ruido mental y mejorar la atención.
Un gen vinculado a una mayor concentración y calma
En una investigación publicada en Nature Neuroscience, científicos informan que un gen llamado Homer1 desempeña un papel importante en la atención, ya que determina el nivel de silencio o ruido del cerebro en reposo. Ratones con niveles reducidos de dos formas específicas de este gen mostraron una actividad cerebral más tranquila y un mejor rendimiento en tareas que requieren concentración.
Estos hallazgos podrían representar un paso inicial hacia nuevos tratamientos dirigidos a calmar la mente en lugar de estimularla. Las implicaciones van más allá del TDAH, ya que Homer1 también se ha vinculado a trastornos que implican diferencias en el procesamiento sensorial temprano, como el autismo y la esquizofrenia.
Un objetivo genético inesperado
Cuando el equipo de investigación comenzó a explorar la genética de la atención, Homer1 no era un candidato obvio. Los científicos conocen desde hace tiempo este gen por su papel en la neurotransmisión, y muchas proteínas que interactúan con Homer1 han aparecido en estudios genéticos de trastornos de la atención, pero Homer1 en sí no se había destacado previamente como un factor clave.
Para una investigación más amplia, los investigadores analizaron los genomas de casi 200 ratones criados a partir de ocho cepas parentales diferentes, incluyendo algunas con ascendencia silvestre. Este enfoque se diseñó para reflejar la diversidad genética observada en las poblaciones humanas y permitió la aparición de sutiles influencias genéticas.
Un gran efecto genético en la atención
Este análisis genético a gran escala reveló un patrón claro. Los ratones con mejor rendimiento en tareas de atención presentaban niveles mucho más bajos de Homer1 en la corteza prefrontal, una región cerebral esencial para la concentración. El gen se encontraba en un segmento de ADN que explicaba casi el 20 % de la variación en la atención entre los ratones.
El tiempo es fundamental durante el desarrollo del cerebro
Análisis posteriores mostraron que no todas las formas de Homer1 contribuían por igual. Dos versiones específicas, conocidas como Homer1a y Ania3 , fueron responsables de las diferencias en la atención. Los ratones que destacaron en tareas de atención presentaron niveles más bajos de estas versiones en la corteza prefrontal, mientras que otras formas del gen permanecieron inalteradas.
Cuando los investigadores redujeron experimentalmente Homer1a y Ania3 durante un breve período de desarrollo en ratones adolescentes, los efectos fueron sorprendentes. Los animales se volvieron más rápidos, más precisos y menos distraídos en varias pruebas de comportamiento. Implementar los mismos cambios en ratones adultos no produjo ningún beneficio, lo que demuestra que Homer1 influye en la atención durante un período limitado de la vida temprana.
Cómo calmar el cerebro mejora la concentración
El descubrimiento más inesperado surgió al examinar cómo Homer1 afecta a las células cerebrales. La reducción de los niveles de Homer1 en las neuronas de la corteza prefrontal provocó que estas aumentaran los receptores GABA, los frenos moleculares del sistema nervioso.
Este cambio redujo la activación innecesaria de fondo, a la vez que preservaba ráfagas de actividad intensas y concentradas cuando aparecían señales importantes. En lugar de responder constantemente, las neuronas conservaron su actividad para los momentos que requerían atención, lo que resultó en respuestas más precisas.
Una forma más tranquila de pensar en la atención
Para Gershon, quien vive con TDAH, los hallazgos le resultaron intuitivos. «Es parte de mi historia», dice, «y una de las inspiraciones para aplicar el mapeo genético a la atención».
También fue el primero en el laboratorio en observar que reducir Homer1 mejoraba la concentración al reducir las distracciones. En su opinión, los resultados coinciden con experiencias comunes. «Respiración profunda, atención plena, meditación, calmar el sistema nervioso: las personas reportan constantemente una mejor concentración después de estas actividades», afirma.
Repensando los tratamientos futuros
Los tratamientos actuales para los trastornos de atención suelen aumentar la señalización excitatoria en los circuitos cerebrales prefrontales mediante medicamentos estimulantes. Los nuevos hallazgos apuntan a una posibilidad diferente: terapias que mejoran la atención calmando la actividad neuronal en lugar de amplificarla.
Dado que Homer1 y sus proteínas interactuantes se han vinculado con el TDAH, la esquizofrenia y el autismo, es posible que investigaciones futuras redefinan el modo en que los científicos comprenden múltiples afecciones del desarrollo neurológico.
Los estudios futuros del laboratorio de Rajasethupathy se centrarán en refinar la comprensión genética de la atención, con el objetivo de desarrollar terapias que ajusten con precisión los niveles de Homer1.
Hay un sitio de empalme en Homer1 que puede ser dirigido farmacológicamente, lo cual podría ser una forma ideal de ayudar a regular los niveles de señal-ruido en el cerebro. Esto ofrece una vía tangible para crear un medicamento con un efecto tranquilizante similar al de la meditación.
Referencia
Zachary Gershon, Alessandra Bonito-Oliva, Matt Kanke, Andrea Terceros, Genelle Rankin, John Fak, Yujin Harada, Andrew F. Iannone, Millennium Gebremedhin, Brian Fabella, Natalia V. De Marco García, Praveen Sethupathy, Priya Rajasethupathy. Genetic mapping identifies Homer1 as a developmental modifier of attention. Nature Neuroscience, 2025; DOI: 10.1038/s41593-025-02155-2
